Quiero entrenar con un psicólogo deportivo

La comunicación en el campo

del-bosqueCuando el deportista está en el escenario de la competición (campo, pista, ring, tatami, etc) su atención está dirigida, o debería estarlo, en el juego. Siempre en el presente, en lo que está pasando y, ¡ojo!, no en lo que va a pasar sino en “lo que yo pretendo que pase”.

Cuando el jugador comienza a cometer errores, estos errores podemos agruparlos en tres tipos:

  1. Errores por fatiga: el cansancio perjudica la posición y control del esquema corporal impidiendo una ejecución técnica adecuada y, por supuesto, un rendimiento físico (velocidad, resistencia y fuerza) inferior.
  1. Errores, aparentemente, irremediables: por acierto del rival.
  1. Errores de atención: bien por distracción propia (pensar en lo que ocurrió negativo –pasado-, en lo que no puede ocurrir negativo –futuro-, o pensar en otra cosa que no sea el propio juego –cosas como el marcador, el público, una molestia física, etc-).

Es decir la atención está dirigida a hacia interpretar el presente para diseñar lo que debo hacer para conseguir lo que quiero, es decir, el resultado. No se trata de pensar en positivo –voy a ganar- si no en actualizar en la memoria soluciones que se transformen en instrucciones que llevar a cabo –qué tengo que hacer yo para ganar-.

Cuando el jugador no es capaz de “despegarse” del efecto del error –uno de los objetivos básico del entrenamiento psicológico-, entra en acción el papel del entrenador como comunicador de instrucciones.

Tras una acumulación de errores las palabras de ánimo son palabras vacías, de la misma manera instrucciones muy complejas no son adecuadas en un estado de nerviosismo que impide procesar demasiados datos a la vez.

Así pues, la comunicación entre los propios miembros del equipo y del entrenador con el equipo durante el partido, debe ser sencilla pero no vacía.

¿Cómo se conjugan estos dos adjetivos, sencilla y relevante?

Para ello tenemos los entrenamientos: para poner en práctica soluciones complejas, que lleguen a ejecutarse de forma completa y con éxito en los ensayos, y que se resuman en muy pocas palabras –o, incluso, gestos, señales- que serán las que se utilicen en las competiciones.

Porque durante la competición, con un nivel de estrés alto, la capacidad de escucha y procesamiento del deportista no suele ser la óptima, pero, lo que sí tiene disponible, es su memoria, sus recuerdos. El entrenador, y los propios jugadores entre sí, deben activar el recuerdo de esa solución verbalizando las pocas palabras a las que vinculó esa acción en los entrenamiento.

Coméntanos ¿Cómo te comunicas en el campo? ¿Es una comunicación eficaz?

Plantéanos tu caso y solicítanos información sobre nuestro servicio de psicología deportiva en contacto@futboldecabeza.com

José Ángel Caperán

Psicólogo deportivo

futboldecabeza.com

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