Quiero entrenar con un psicólogo deportivo

Los 4 tipos de relación entrenador-jugador

La capacidad de adaptación, tanto de un jugador como de un entrenador,  a la personalidad del otro es decisiva para su éxito profesional.

La relación entrenador-jugador suele trascender el mero intercambio profesional. Con el día a día y las vivencias conjuntas ambas personalidades acaban reaccionando, la una con la otra, de diferentes maneras que presentamos a continuación:

  1. Choque de trenes: se da cuando la personalidad de uno y de otro es radical, en términos de: egocentrismo, orgullo, falta de asertividad (guardar las formas a la hora de expresarse con el otro) y un liderazgo carismático muy marcado. Este “choque” suele desembocar en una de estas dos alternativas:

a)      Eliminación de una de las partes, acabando así con la bicefalia: suele darse en los primeros momentos de la relación donde se sospecha que no comparten los mismos objetivos. Si el entrenador tiene poca habilidad de negociación y comunicación suele ser él quien acabe prevaleciendo antes de que los resultados le quiten la razón.

b)      Convertirse en “almas gemelas” que aprovechen sus semejanzas de carácter para defender una forma de ver el fútbol y la competición y sumar poder de influencia ante otras alternativas menos radicales.

  1. Desapego: son dos personalidades muy diferentes y absolutamente incompatibles. La situación suele acabar de la siguiente manera:

a)      El jugador sale perdiendo cuando el entrenador, refrendado por los resultados exitosos de sus decisiones, utiliza su autoridad para neutralizar al jugador.

b)      El entrenador sale perdiendo cuando los resultados no le favorecen y el jugador ha sabido mantener una imagen profesional y ajena a los conflictos de manera que este último llega a ser idealizado mientras aquél es demonizado.

  1. Fusión: son personalidades absolutamente compatibles. El “choque de trenes”, con el tiempo, puede llegar a la “fusión”. Sin embargo, hay estilos de personalidad que empatizan desde el primer momento sin conflictos ni reajustes de por medio. Hay un entendimiento mutuo que nisiquiera necesita trabajar la comunicación. Es como si el entrenador y el jugador fueran la misma persona.
  2. Dependencia: cuando el jugador se acostumbra a un único estilo de entrenador, es más, cuando se acostumbra a un único entrenador, llega a no rendir al máximo si no es a las órdenes o bajo las instrucciones de su entrenador talismán.

a)      En este sentido, un jugador se puede considerar “el mejor de la historia” si, y sólo, si ha rendido al máximo con diferentes entrenadores.

b)      De la misma manera que un entrenador sólo se puede considerar “el mejor de la historia” si, y sólo si, ha logrado el máximo rendimiento de diferentes equipos.

¿Cómo es la relación con tu entrenador o con tu jugador?

José Ángel Caperán

futboldecabeza.com

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