Quiero entrenar con un psicólogo deportivo

Los cazatalentos y el riesgo de la inversión

Muchos exfutbolistas, sobre todo aquellos que necesitan seguir trabajando tras su retirada, se dedican a ser cazatalentos. Viajan por el mundo intentando ser los primeros en hacerse dueños de algún diamante en bruto, y se dan cuenta que, cuanto más bruto y difícil de vislumbrar es el diamante, más fácil es conseguirlo como cliente, a él y a sus padres, pero más arriesgada la empresa.

El aluvión de cazatalentos, sobre todo hoy se dirige a Sudamérica (Argentina y Brasil, sobre todo), África (Senegal y Nigeria) y Europa (los Balcanes principalmente). Es tal la lucha por el mejor ejemplar que hace que muchos lleguen a apostar, incluso, por niños de 5 ó 6 años de edad. ¿Inteligencia o temeridad?

El inversor paga la carrera futbolística del niño, se le proporciona equipo donde jugar, entrenadores a la medida, seguimiento médico… esperando que su juego evolucione proporcionalmente a la edad. Se hacen extrapolaciones peligrosas como: si con 8 años corre 50 metros en 9 segundos… con 18 correrá 100 metros en 10 segundos; si con 5 años es capaz de hacer regates al estilo Maradona ante niños que le sacan 20 centímetros de altura…con 16 podemos estar ante un nuevo Messi. ¿No nos damos cuenta de lo complicada que es la adolescencia?

Sin embargo, en este equipo del que se rodea al niño-jugador, no se suele incluir la figura del psicólogo deportivo. El inversor delega esta tarea en los padres y el entrenador, suponiendo que ellos (que muchas veces entran en conflicto) le enseñarán a desarrollar su personalidad acorde a su desarrollo técnico y físico. ¿Qué suele ocurrir? Que la forma de educar de esos padres, que ya tienen unas expectativas creadas (normalmente amplificadas por el inversor para lograr el objetivo) suele estar condicionada peligrosamente por estas esperanzas y desvirtuar el correcto desarrollo psicológico del niño. El resultado suele generar un nivel de presión y autopresión en el niño considerable, una débil resistencia a la frustración, bajo autocontrol y estancamiento en su desarrollo técnico.

Cierto que con Messi la experiencia salió bien ¿Pero cuántos, como él, se han quedado en la adolescencia futbolística? ¿Cuántos juguetes rotos se han quedado por el camino por no tener los conocimientos y competencias que un psicólogo deportivo puede brindar al chaval desde el fútbol infantil?

Un entrenador te enseñará a jugar al fútbol, un preparador técnico pondrá tu físico a punto, un fisio te ayudará a prevenir y superar lesiones… Y lo que aprendas con un psicólogo deportivo te ayudará a dar ese salto cualitativo que te falta y, lo que es igual de importante, estos conocimientos y destrezas te servirán también para tu vida, tanto laboral como personal.

José Ángel Caperán

futboldecabeza.com

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